El Rey David

Por primera vez, desde que tengo mi blog, escribo sobre una de las pasiones de mi vida: el béisbol. Inexplicablemente, nunca comenté acerca de algo relativo a este deporte. Sin embargo, espero que este sea el primero de muchos post concernientes a la pelota caliente.
Este año hemos sido testigo de momentos de gloria en las Grandes Ligas. Vimos al Inmortal, Luis Aparicio, develar una estatua en su honor, en el U.S Cellular Field de Chicago, hogar de sus amadas Medias Blancas. También fuimos testigos del 50º aniversario de la incursión a las mayores de Jackie Robinson, la primera persona de color en ingresar a las Grandes Ligas, en tiempos manchados por el racismo.
Recientemente, Barry Bonds destronó al Rey del Jonrón, Hank Aaron, de un sitial que jamás se pensó tendría sucesión: 655 jonrones de por vida. Y la marca continúa dilatándose.
Pero el objetivo de esta entrada es resaltar el retiro del número 13 de la nómina de los Rojos de Cincinatti, el mismo del gran David Concepción. El maracayero ve alcanzado otro peldaño hacia Cooperstown con este suceso, que engalana el deporte venezolano y latinoamericano.
Con un palmarés que incluye cinco guantes de oro, siete selecciones al Juego de las Estrellas (siendo el más valioso en la edición de 1982), un average de por vida de 267. y la exaltación al Salón de la Fama de los Rojos, el retiro de su número de la suerte viene a ser la declaración del respeto que se siente por Concepción, a tal punto de que, desde que se retiró, nadie ha vuelto a usar esa estampa.
Diecinueve temporadas lució la camiseta roja, sin mencionar que fue parte de la indetenible Maquinaria Roja, en la década de los 70, y conquistó la Serie mundial del ‘75 y ’76. Ahora, se une al selecto grupo de sus antiguos compañeros como Tany Pérez, Johnny Bench y Ken Griffey (padre).
En esta oportunidad, el Great American Ball Park se vistió de gala con un nuevo número en sus alrededores. A Concepción se le quebró la voz en par de oportunidades mientras daba su discurso de agradecimiento y las banderas venezolanas plenaban las graderías del coso.
El Rey fue motivo de inspiración para grandes peloteros de la talla de Omar Vizquel, Alex González y Luis Sojo, destacando no solo el aspecto profesional sino su gran personalidad y sobre todo su humildad.
David, Dave o Davie, como quieras que te llamen, dejaste una huella imborrable en el deporte más bonito del mundo. Estoy seguro de que esto es un reflejo de tu futuro ingreso al Salón de la Fama.
Bravo, David!!! Venezuela te aclama, este es tu momento, disfrútalo.